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“Materias Útiles. Datos para la historia de su aprovechamiento en la agricultura, el comercio y las artes de Tenerife durante los siglos XV-XVIII”. Un comentario

Imagen de portada: Libro de muestras de telas, conservadas en la Real Sociedad Económica tinerfeña. A.R.S.E.A.P.T

INTRODUCCIÓN

A través de estas páginas comentaremos los aspectos más relevantes de la obra Materias útiles Datos para la historia de su aprovechamiento en la agricultura, el comercio y las artes de Tenerife durante los siglos XV-XVIII (Rodríguez Mesa, y Macías Martín, 2012), producida por La Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife (en adelante RSEAPT).

COMENTARIO

El texto que nos ocupa es de carácter historiográfico. Se trata de una fuente secundaria cuya naturaleza y contenido es de tipo económico-social, que toma forma de monografía, un subgénero del Tratado. La obra analiza analiza desde el punto de vista científico y académico, temas relacionados con la industria, el comercio y las artes relativos a la historia canaria de los materiales.

La monografía comprende cuatro partes que se desarrollan a lo largo de un amplio índice. La primera parte trata los aspectos relativos a los materiales y la utilización que hacía de ellos la sociedad canaria desde el siglo XV hasta el establecimiento de las Reales Sociedades Económicas, como la de San Cristóbal de la Laguna en Tenerife. La segunda parte se centra en las nuevas corrientes de pensamiento europeo que dan como resultado la creación de dichas sociedades y sus ideas sobre el progreso, centrando su atención en las materias primas. La tercera parte explica el aprovechamiento y la manufactura que se hizo de esos mismos materiales, como por ejemplo la orchilla y el barro. También expone las condiciones de su comercialización, dedicando especial atención a la industria tintorera y textil. Por último, la cuarta parte se refiere al interés por parte de las sociedades económicas en general, y la de Tenerife en particular, por las artes, sobre todo por la pintura, la escultura y la arquitectura, y el especial interés por la creación de una academia de dibujo.

Orchillero. Costumes of Canary Islands (Alfred Diston. 1829).

La obra, que fue editada por la RSEAPT, se apoya en bibliografía especializada y en documentos del archivo de dicha institución. Por otra parte, fue impresa en Litografía Romero en octubre de 2012. Don Manuel Rodríguez Mesa, historiador, Miembro de Honor y Archivero-Bibliotecario de la RSEAPT junto a otro Miembro de Número de la misma, D. Francisco J. Macías Martín, del Cuerpo Superior de Archiveros de la Comunidad Autónoma, fueron sus autores. La pertenencia de ambos a esta institución es relevante dada la implicación de la institución en la monografía objeto de nuestro estudio.

La finalidad del texto que nos ocupa, es que se entiendan, se corrijan e incluso se adopten decisiones políticas conducentes al progreso económico y social de las islas. Para ello, la Real Sociedad acude a la exposición de los acontecimientos históricos con el fín de explicar la historia económica de Canarias y sus consecuencias en la actualidad. Así pues, el destinatario del texto es la clase política y en definitiva cualquier responsable de la marcha económica y social de Tenerife y del archipiélago.

Una de las ideas principales que se pueden extraer es el cambio que supuso la creación de las Sociedades Económicas en Canarias, y en su caso, La RSEAPT de Tenerife en el desarrollo económico y social de las islas, como respuesta a la imperiosa necesidad de modernizar el reino (Rodríguez Mesa, M. y Macías Martín, F.J., 2012:28). La otra idea que se relaciona con esta, es el afán formador de las RSEAP, como base sobre la que se articulan sus actuaciones, que se encaminan hacia el establecimiento de la enseñanza de las ciencias útiles como promotor del desarrollo económico y bienestar social de la población isleña, y por extensión del resto de las islas.

Como ideas secundarias que los autores quieren destacar, tenemos en primer lugar, la promoción de las ciencias útiles través de la enseñanza, para desarrollar una industria ausente, que mejore las condiciones de vida de los habitantes y evitar así que emigren a otros lugares. La obra reivindica las investigaciones sobre materias primas insulares, ya sean de tipo animal, vegetal o mineral. El esfuerzo por crear una industria basada en los tintes y los tejidos, es un intento de expandir sosteniblemente la actividad productiva frente al sistema económico monocultivista de la sociedad canaria, es otra de las ideas del texto.

Los autores comienzan su análisis en el siglo XVI con la producción de cera y con la incipiente industria textil. Luego enumeran todas las materias primas que fueron aprovechadas a lo largo del tiempo, destacando especialmente los tintes las telas, materiales que posicionan a las islas en las rutas del comercio internacional. Además, analizan las influencias ilustradas europeas y sus políticas reformistas focalizadas en las enseñanzas artísticas, sobre todo en la del dibujo. En este sentido y para terminar, exponen la necesidad de los ilustrados de implantar una academia o escuela pública de dibujo, como primer paso que supliese la falta de formación profesional y artística en las islas a finales del siglo XVIII.

Los autores toman como punto de partida al situación económica y política actual de las islas, un contexto en el que el binomio turismo-construcción, es tomado por la RSEAPT como una de las causas del malestar crónico canario que la institución se esfuerza por denunciar. Don Manuel Rodríguez Mesa inicia la obra en el año 2002 con motivo del 225 aniversario de la fundación de la Real Sociedad, a la luz del desempleo y del insuficiente desarrollo de la industria en sus más variadas vertientes incluyendo las artísticas. Las Sociedades Económicas de Amigos del País fueron fundadas bajo el influjo de la ilustración tras la aparición de los escritos del Ministro de Hacienda, Pedro Rodríguez de Campomanes, en el primer gobierno reformista del reinado de Carlos III en 1760. Este ministro elaboró varias obras previas a la creación de las Reales Sociedades Económicas que promovieron la industria popular, el restablecimiento de las viejas manufacturas en base a las materias primas y al favorecimiento de las artes y los oficios. En 1775 se constituyó por iniciativa suya, la Real Sociedad Económica de Madrid, cuyo estatuto vino a ser el modelo que promovió por toda España y por Hispanoamérica.

La RESAPT fue un órgano consultivo cuando se creó en 1777, pero con el tiempo fue perdiendo fuerza. Recuperar este cometido, manteniendo su carácter apolítico e independiente, es ahora su objetivo, es decir, convertirse en un instrumento útil a la sociedad en forma de órgano consultivo de los poderes públicos. La monografía es una producción que forma parte de este intento de reposicionamiento en la esfera política y social canaria. El mismo año en que empezó a gestarse, también vio la luz otra publicación anual llamada Nautis et Incolis (RSEAPT, 2002), que refleja todas las aportaciones e investigaciones relativas al arte, a la ciencia y la tecnología. 

En opinión de los autores, España sufría una situación de dependencia con respecto al extranjero, lo que según sus afirmaciones, mantenía a España en la inmovilidad industrial. Dado este enfoque, la obra como producto de la literatura económica ilustrada, tiene por objetivo analizar la producción, entre ellas la del sector artístico.  En las islas se fabricaron pigmentos, telas y todo lo relacionado con la práctica creativa, como atestiguan los documentos, publicaciones y las numerosas memorias relativas a la pintura que las Reales Sociedades producen y que custodian en sus archivos.

La RSEAPT fue concebida en el marco del ambiente lagunero y las tertulias auspiciadas por el Marqués de Villanueva del Prado, D. Alonso de Nava y Grimón en 1776. En esta época surgen los primeros periódicos insulares y se introducen novedosas ideas científicas, literarias y artísticas. La RSEAPT va a intentar, inspirada por las ideas regeneracionistas ilustradas, fomentar la industria y reavivar la economía de las islas (Morales Lezcano, V., 1966:27), así como mejorar las condiciones de vida de los trabajadores. La obra promueve la investigación científica, en el sentido de ciencia como empresa (Lafuente, A. y Valverde, N., 2003) y La RSEAPT motivada por este afán investigador hace acopio de libros prácticos, nacionales y extranjeros, encomendándose a la tarea de traducir obras sobre novedades y avances tecnológicos.

Los filósofos Leibniz, Bacon y Descartes eran partidarios de analizar las técnicas artísticas junto con otras disciplinas como la mecánica, y en este sentido participaron en la Enciclopedia de Diderot y D’Alambert, un conjunto de conocimientos científicos más grande hasta entonces (Bello, E., 1997:65). La Escuela de Viena utilizaría más tarde estos procedimientos bibliográficos para recopilar los documentos de su época y comprender mejor la Historia del Erte. En este sentido la aportación de Julius von Schlosser en el siglo XIX, con su estudio sobre el fenómeno artístico, dio lugar a una nueva disciplina, la Literatura Artística (Schlosser, J. von y Correa, A.B., 1976). Las investigaciones bibliográficas sobre ciencias, técnicas y materiales desembocaron en el fomento y utilización de las ciencias útiles como instrumento formativo que pretendía instruir a los habitantes en los oficios manuales. Mengs, refiriéndose al concepto del buen gusto en relación al arte, dijo que se debe extraer de la naturaleza lo más útil y bello (Azahara, J.N., 1797:27).

Sólo algunos de los materiales descritos y enumerados tanto en nuestra monografía como en el resto de la producción bibliográfica ilustrada, fueron realmente experimentados. En cambio, otros ya se conocían desde el Renacimiento. Muchos materiales, y también procedimientos, habían sido copiados de otras obras y recetarios anteriores que habían pertenecido en muchos casos a los gremios, para convertirlos en productos industriales en el período ilustrado. Pero no todas las recetas tienen que ver con algún oficio, a veces son recogidos procedimientos por parecer útiles y provechosos al desarrollo social, “más de estas cáscaras calcinadas y molidas con aguardiente, se forma una pasta que después de seca y desleída en agua común, es uno de los remedios más eficaces para blanquear la Tez, quitar las manchas y aun las Pecas; pero es necesario que después que se ha secado en el Cutis, labarse y frotarse con la mano la parte barnisada. Este secreto me lo aseguró quien lo había experimentado y por parecerme útil lo expóngo con esta individualidad” (Rodríguez Mesa, M. y Macías Martín, F.J., 2012:237).

De todos los materiales que se exponen en el libro, los que más atención reciben son los tintes. La Orchilla por ejemplo aparece reflejada en otros informes de la RSEAPT. Se trata de una hierba ampliamente conocida y codiciada por mercaderes y navegantes desde antes de la conquista castellana. También se cita en tratados como el de Vicente Carducci, Diálogos del Arte de la Pintura (Carducho, V., 1633). En el debate académico y artístico se discutía entre el dibujo o el color como elementos expresivos, pero en la industria triunfó la riqueza del colorido, que promovió toda una industria tintorera para las artes y las artesanías. Pero los colores eran algo más que simples tintes, eran los símbolos que ayudaron a definir valores nacionales y políticos (Barona Vilar, J.L.; Moscoso, J.; y Pimentel, J., 2003:91). La reducida población del archipiélago no era suficiente para hacerse cargo de esta explotación colorante, pero la producción que pudo sacarse adelante, se exportó y comercializó en otros países.

Orchilla (Roccela tinctoria).
Dictionnaire Universel d’Agriculture,
M. L. L’Abbé. París, 1783.
Orchilla (Roccela tinctoria). Dictionnaire Universel d’Agriculture, M. L. L’Abbé. París, 1783.

Los autores mencionan que los talleres gremiales surtían de pinturas y esculturas a las iglesias, aunque no mencionan específicamente, el trabajo, la situación o la dinámica que estos talleres pudieron tener. Por otroa lado, mencionan la ilustración en papel y algunas tintas para ilustrar, pero en general la práctica artística de las islas no es analizada en profundidad, y no sabemos qué productos eran elaborados y cuáles eran importados. Cabe señalar que desde la conquista hubo talleres de creación artística para las iglesias y conventos, si bien con los años lo religioso pasa a un segundo plano a nivel nacional, aunque en Canarias pervive intacto el fervor de la fe.

Si bien la práctica artística fue tenida en cuenta por la ilustración desde otro punto de vista, su formación fue promovida por la RSEAPT a través de la enseñanza del dibujo, que fue el centro de las preocupaciones no tanto para las actividades creativas, sino para los oficios (Hernández, M. y Hernández, M., 2008:13). Así el dibujo se convierte en nexo entre oficios, y en el elemento a través del cual los aprendices se forman y se preparan para el trabajo profesional (García Melero, J.E., 2002:260). Cuenta Lionello Venturi, que para Ingres el dibujo se presta mejor a las intenciones didácticas que a las pretensiones dramáticas del arte (Venturi, L., 2004). El dibujo se convierte así en la base de las artesanías y los procedimientos prácticos para plateros, talladores, carpinteros y canteros.

Sin embargo, la tecnología de los procedimientos y de los materiales poco a poco comienzan a guiar el gusto en la pintura y en la escultura (Fuga, A., 2004). Así, con el surgimiento de las artes gráficas, que tiene lugar durante la ilustración, se refuerza la idea de técnica en las artes. Como dice Maltese, “nada representa mejor la estructura real y verdadera del mensaje-objeto que llamamos obra de arte que su naturaleza técnica” (1980). Por su parte Silvia Bordini matiza esto y afirma que la técnica artística contextualiza y conforma en sí misma el vehículo de su propio mensaje, de su propio testimonio, que es aprehendido por un ejercicio crítico (Bordini, S., 1995:7). Con esta nueva concepción de la enseñanza, las academias artísticas cambiarán en toda Europa la formación del artista, que dejará de ir a los gremios para aprender en el ámbito académico (Fernández, C.A., 2008:94).  

CONCLUSIONES

El planteamiento de la obra ronda la idea de que la ciencia es el principio rector de la economía y la cultura. En su evaluación de los recursos insulares, argumenta que las raíces de los problemas económicos del archipiélago desde los inicios hasta el siglo XVIII, es la falta de industria y de formación técnica. En esta visión ilustrada de los hechos, si bien echamos de menos el estudio de los agentes implicados, podemos comprender mejor el papel que jugaron las Reales Sociedades tuvieron en la economía de Tenerife. Por otra parte, llama la atención que no se profundice más acerca de las enseñanzas artísticas y su práctica como precursora de las artes y los oficios, y que no se haga más hincapié en la dimensión material y técnica de dicha práctica artística. Por otro lado, los propios autores se preguntan por el grado de éxito o de fracaso que tuvieron las propuestas de la Real Sociedad. Sin embargo, los autores transmiten al lector el afán por las económicas de ser utilidad pública, tal y como proclamaron hace ya más de doscientos años.

La calidad de la obra es proporcional a la calidad de los documentos en los que se apoya. Se trata de un trabajo sistemático y relativamente completo en el que los autores dejan su impronta subjetiva por partida doble, primero haciendo referencia a los ilustrados del pasado, y segundo por participar de la misma visión y enfoque en la actualidad. En este sentido, el texto no permite distinguir nítidamente entre los hechos y las opiniones, aunque es manifiesto el objetivo de ser historiográficamente útil, dada la escasez de trabajos que traten sobre los materiales y su aproximación a la práctica artística en Canarias.

Enlace a la obra referida

https://mdc.ulpgc.es/utils/getfile/collection/MDC/id/163508/filename/204082.pdf

BIBLIOGRAFÍA

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