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Freud, los egipcios y el origen de la religión. Parte7

Foto de portada: Autor Andrea Piacquadio en Pexels

Decíamos antes que Freud explica la organización social, en relación a un pecado original, el asesinato del padre, lo que genera un sentimiento de culpa, recordatorio constante de la indignidad y de la bajeza humana. Afirma que la sociedad moderna produce un desasosiego vital, y en relación con el humano, no disocia del todo el concepto de cultura del de humano, aunque tampoco identifica uno con el otro plenamente, relación entre ambos elementos que se ha dado en llamar praeterhumanismo (Bueno, 2016, pp. 32-33).

La servidumbre entretejida en el contexto de este entramado social que se desprende del funcionamiento de cualquier sistema estatal, es interpretada por Freud como una represión impuesta por la vida moderna y civilizada, que dificulta alcanzar el objetivo que el autor establece como fundamental para la sociedad, la felicidad (Gómez Sánchez, 2002, p. 319). En El malestar de la cultura (Freud, 2004), Freud afirma que existe una lucha entre los deseos internos del individuo y las premisas externas que impone la civilización, las instituciones humanas. Estos conflictos promueven la competencia entre el yo, el ello y el super-yo (Ricoeur, 2004, p. 215).

Referencias

BUENO, G.: El Ego trascendental. Oviedo. Pentalfa Ediciones, 2016.

GÓMEZ SÁNCHEZ, C.: Freud y su obra. Génesis y constitución de la Teoría Psicoanalítica, Madrid, Biblioteca Nueva, 2002 (3ª ed., 2014) .

 FREUD, S.: El malestar en la cultura. Madrid: Alianza. 2004.

 RICOEUR, P.: Freud: una interpretación de la cultura. Buenos Aires: Siglo XXI. 2004. (Ricoeur, 2004, p. 215).

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