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Freud, los egipcios y el origen de la religión. La versión ilustrada de la Felicidad. Parte9

La felicidad se perfila como el objetivo a alcanzar por la cultura, aunque para el humano individual, la felicidad se convierte prácticamente en una utopía. El tratamiento que Freud hace de ella, conecta con la tradición epicúrea de la felicidad, que había estado aletargada durante la Edad Media, pero que experimenta un gran auge en los siglos XIX, XX, y aún actualmente en el siglo XXI.

Epicuro había hablado de la felicidad como una suerte de pequeños momentos felices, que se desprenden de la existencia humana, denominados desde el materialismo filosófico como felicidad canalla (Bueno, 2005, pp. 189-308), metáfora que hace referencia a la forma en que los cánidos tipo perro o hiena, viven en relación a los despojos que encuentran de vez en cuando. En relación a esto, Paul Hazard (1988[1961], 1991 [1946]) expone que una vez renunciada a la felicidad cristiana, y despues de la decepción de las promesas ilustradas relativas a que la ciencia y el progreso mejorarían la vida, la nueva felicidad se convierte en una religión que sustituye a la del Antiguo Régimen, en la que el humano se libera de las cadenas feudales para ser feliz en la tierra. Así pues, la felicidad se convierte en el único criterio racional para la vida, llegando a ser una regla de conducta y en un objetivo de la cultura. Siguiendo esta lógica se presupone que aquellos que no optan por la Felicidad como el objetivo a seguir en la vida, son considerados por la Ilustración como prisioneros de antiguas superticiones medievales.

Bibliografía

BUENO, G.: El mito de la felicidad. Barcelona. Ediciones B, 2005.

HAZARD, P.: El pensamiento europeo del siglo XVIII, Madrid. Alianza Universidad, 1991 (1946).

HAZARD, P.: La crisis de la conciencia europea 1680-1715, Madrid. Ediciones Alianza, 1988 (1961).

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